Nadie la leyó

Raudo como un ventarrón
pasó el título 
de mi prosa,
perdiéndose en el fondo.

Suspiró, 
cayendo luego al olvido.

Qué pena, digo yo,
pena de ver morir
a esa niña tan pequeña.

Quiso hacer reir,
quiso hacer pensar,
pero no fue vista al pasar
y murió como estrella fugaz.

Te quiero, hija mía,
descansa en paz.

Repartiendo Panfletos

Caminando por la calle me encontré con una de esas personas que reparten papeles de promociones. Al recibir el que me entregó me di cuenta que el papel estaba vacío. No pude evitarlo y me detuve mirando para atrás. Todos los papeles que repartía estaban sin nada escrito y nadie de los que recibían el papel se daba cuenta.

De vuelta me topé con este mismo personaje y me entregó uno que estaba escrito. Me detuve de nuevo y giré para verlo, pero se había esfumado.

 

El papel decía: "No existen las coincidencias. Te toca a ti". 

De ahí olvidé que pasó, sólo que reparto panfletos en una esquina.

Un Hombre Extraño

Bajo la lluvia de la ciudad habita un hombre. 

Aunque se ve sucio, nunca he percibido olor a alcohol, sudor o a excremento en él, y eso lo hace un ser extraño. 

No pide nada, no entrega nada. Sólo observa los autos pasar y duerme… y sueña.

 

Sueña quizás con una familia que lo olvidó, o con ser sólo un árbol, para alimentarse de la lluvia y del sol, seguir viendo los autos pasar, hasta que algún día se detengan descansando bajo su sombra. 

Cuando llueve se le oye cantar canciones que sólo los árboles y los perros pueden entender. ¿Lo escuchas tú también?

De Profundis

¿Cómo podemos entender lo inabarcable, lo más profundo de lo inefable?

A veces las analogías y las parábolas sirven un poco, pero la verdad abismante abruma.

Adentrarse en el conocimiento de temas arcanos es tan amplio que resulta peligroso, incluso hasta la locura.

Uno puede intentar la locura de querer conocer a Dios, de entender sus motivaciones y propósitos, cosas divinas que no dejan de sorprender.

¿Puede acaso uno imaginar lo imposible realizado frente a sí?

Podemos observar a ese Hombre que fue hecho a semejanza de Dios. Podemos observar su bondad y la multitud de sus milagros. Podemos sentir el aletear del Espíritu de Dios. Podríamos, pero surge el argumento de que no estuvimos allí.

¿Podemos percibir la manifestación de Dios en nuestras vidas?

Hay dones que son propios de nuestra naturaleza; es decir, amar, conocer, pensar, reir, cambiar, incluso llorar.

Sin embargo, hay dones que se nos ofrecen de una fuente, de un árbol divino. Esos dones están al alcance, de tiempo en tiempo caen en nuestras manos cual preciosas joyas, que no sabemos utilizar porque nos falta virtud, nos falta conciencia de lo sagrado.

¡Maldito tiempo en que vivimos, pues no percibimos lo sacro!

Ahora es el tiempo de despertar, de ver nuestra realidad transfigurada de verdades eternas, de amor infinito, de inteligencia y bondad absoluta con que todo se realiza para nuestro bien, por simple gratuidad de un Dios misterioso, que se urge en amarnos con locura insondable.

Despierta, amigo, llegó el tiempo de profundizar en los misterios divinos y ConocerLo.

El Niño que amaba a los Arboles

Un niño amaba los árboles, y mientras pudo se abrazaba fuertemente a ellos como queriéndose fundir en ellos.

Ahora muere en una blanca y pulcra sala de hospital. Entre los tubos mira a sus padres y señala su último deseo. 

Todos callan en tristeza insondable. El niño quiere tocar una vez más aquella encina que se encuentra en el parque cercano al hospital, cerca muy cerca, pero lejos, muy lejos, para el pequeño que agoniza.

Vemos esta encina centenaria con robustos brazos apuntando al infinito. Acercamos nuestra vista a aquel portentoso y rugoso tronco. Contemplamos las huellas de los años, las profundidades de sus surcos.

Aparece una pequeña mano acercándose temblorosa. Esta mano se apoya reverencialmente en la madera olorosa, impregnada de otoño.

Se oye apenas el susurro del viento entre sus ramas. Se escuchan apenas las pisadas que hacen crujir las hojas pardas.

Se ve la otra mano que se extiende y estrecha una mano más fuerte, y esa mano hermana aferrando a otra, y a otra, y a otra...

El niño no se ha levantado.

 

Muere en un susurro mientras estrecha la mano de su madre. Pero hay sonrisas, a pesar de las lágrimas, pues el niño cumplió su deseo, esa larga fila de amigos y familiares lograron en una larga fila tocar y abrazar al árbol que tanto amaba. Vemos en un breve instante todos esos ojos, todas esas miradas…por aquellos corredores…por aquel sendero.

Fue como si la humanidad entera se abrazara fuerte a la naturaleza. 

Fue el nacimiento de un nuevo amor, gran amor.

¿Quién dice que todo muere al morir?

Los Diarios de Vida

Comencé a escribir mis diarios de vida en el año 1978, cuando quise escribir una novela de ciencia ficción, en la que era raptado por una nave espacial y regresaba a mi tierra 10 años después. Siempre me fascinó la posibilidad de convivir con seres de una civilización diferente al nuestro. Actualmente miro mi mundo y veo tantas diferencias entre culturas que me basta observarlas para realizar ese paralelo que imaginaba cuando niño.

Cuando comencé mis diarios puse expresamente que era para el futuro Juan Pablo, que podría sacar conclusiones útiles de mis motivaciones de niño, joven y adulto. A veces todavía juego en mi mente con encontrarme con mi yo futuro. Observo a un anciano que creo semejante a mí y me pregunto si no seré yo volviendo al pasado a ver lo que fui. Sé que cuando sea viejo haré muchos viajes al baúl de mis recuerdos, ya que el presente se me escabullirá por las rendijas quebrantadas de mi memoria, y en ese momento observaré al que fui, en diferentes estadios de mi vida.

Escribí 7 diarios, y de ellos sólo me queda un extracto perdido en la bodega. ‘Quemé mis barcas’, porque no quise quedarme en el pasado. Cuando aprendes algo, ya no te sirven los textos de estudio. Cuando bebes una verdad no debes quedarte con el vaso. Fue así como los cientos de páginas escritas pasaron a ser un patrimonio interno.

Reflexión

En todo anhelo subyace la certeza de su cumplimiento.

 

MIs Hijos en las Vacaciones de Verano de 2015

Navegando por el Calle Calle en Valdivia.

Bodegón

Acrílico sobre Algodón.

Febrero de 2015.

Dolor Amante

La flor más hermosa
la más rara
florece en lugares
de recursos escasos.

La fruta más dulce
la más sabrosa
crece en la rama
más torcida.

En una cama
yace un cuerpo
desfigurado por el dolor
pero su sonrisa
nos habla de ese fruto
y de esa flor tan escasa.

Bebo de una fuente
que me hace llorar
y me convierto
en nueva fuente
al saber amar.

Manual práctico para conseguir la Iluminación

¿Cuál es el sentido de una vida provista de inteligencia pero desprovista de sentido? Hay quienes lo hayan en la santidad, camino asequible ...